¿Qué es la apnea del sueño?

Son muchos los motivos que pueden alterar o dificultar el dormir. En las siguientes líneas vamos a conocer en qué consiste la apnea del sueño, un problema respiratorio que deriva en un descanso deficiente y puede suponer un riesgo para nuestra salud.

Iniciamos el camino con la definición del término. Y es que para quien no lo conozca, la apnea del sueño es la patología respiratoria más habitual durante el descanso: afecta casi al 25% de los adultos. También denominado síndrome de hipersomnia, consiste en la repetición de diferentes paradas respiratorias, de pequeña duración, mientras se está durmiendo. Lo padecen las personas que roncan y dicha disfunción evita que el descanso se desarrolle de forma óptima, con la correspondiente somnolencia durante el día. Pero ojo, no toda pausa puntual en la respiración nocturna se puede considerar patológica, hablamos de apnea del sueño cuando la respiración se interrumpe entre cinco y treinta ocasiones por hora.

¿Y cómo se produce? En la mayoría de los casos debido a un exceso de relajación de la parte superior de la garganta durante el sueño. Los tejidos de esta se cierran provocando que no esté lo suficientemente abierta y se bloquee la vía respiratoria. Como decíamos anteriormente, el ronquido pronunciado es el síntoma más claro, que seguido de un silencio y posterior resoplido con jadeo, derivan en la apnea. Pero además, son otros los factores que pueden subrayar el riesgo de sufrir el problema expuesto:

  • Tener un cuello grande: 43 cm o más en los hombres, 41 cm o más en las mujeres.

  • Tener una lengua lo suficientemente grande como para retraerse y taponar la vía respiratoria.

  • Problemas de peso que afecten a la respiración, como la obesidad.

  • Tener un maxilar inferior corto con respecto al superior.

  • Contar con unas amígdalas amplias que bloqueen el paso a la respiración.

  • Determinadas formas del paladar.

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Además, la postura durante el sueño también es importante a la hora de determinar el nivel de riesgo de sufrir apnea, y es que dormir boca arriba aumenta las posibilidades.

Tipos de apnea del sueño

No todas las personas padecen el mismo tipo de apnea. Vamos a conocer las diferentes variedades:

1. Obstructiva: Es la más común. Se produce como consecuencia de la relajación de los tejidos de la parte posterior de la garganta. Esto puede provocar que nos despertemos con notable frecuencia.

2. Del sueño central: Esta apnea aparece cuando nuestro cerebro deja de enviar señales a los músculos encargados de la respiración, por lo que durante esas breves fracciones de tiempo, nuestras funciones respiratorias se interrumpen.

3. Mixta: Es aquella que comienza como central y termina teniendo características obstructivas.

¿Qué es una polisomnografía?

La prueba más común para determinar si el paciente padece apnea del sueño es la polisomnografía. Como es lógico, esta se realiza mientras se está dormido, de forma que se pueda detectar cualquier anomalía distinguiendo por fases del sueño y a lo largo del mismo.

Generalmente la prueba se realiza en un centro hospitalario. Allí se le coloca al paciente una serie de electrodos en el cuero cabelludo, parpados y mentón. También se le situarán en el pecho para obtener resultados sobre la frecuencia respiratoria y cardiaca. A lo largo de la noche, y durante el sueño, todos estos sensores recogen una serie de datos y parámetros que resumen la actividad del corazón, cerebro, pulmones, así como tus movimientos corporales o los niveles de oxígeno en sangre.

Gracias a esta prueba tu médico determinará si se sufre apnea y, de ser necesario, aplicará la terapia consecuente con tus vías respiratorias. De ello hablamos a continuación.

Tratamiento de la apnea del sueño

Existen diferentes tratamientos en función del grado de importancia de la patología.

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  • Para los casos de menor importancia el médico podría aconsejar algunas medidas como perder peso, realizar ejercicio, dejar de beber o beber menos alcohol, dejar de fumar o dormir boca arriba.

  • El tratamiento habitual cuando la apnea es moderada es el CPAP. Consiste en una máquina que expulsa aire a presión a través de una máscara. Dicha máscara se coloca sobre tu boca y nariz durante el descanso. Esta presión reduce el número de pausas en tu respiración. La presión liberada por la máquina es ajustable, luego en función de la comodidad del paciente, esta puede ser continua o variada. Y en la misma línea existe otro sistema para aquellas personas que padezcan apnea entre leve y moderada, como es la boquilla. Este dispositivo bucal busca mantener tu garganta abierta, de tal forma que las vías respiratorias no se vean obstruidas.

  • Por último, en caso de sufrir apnea grave, que derive en lesiones como pólipos o hipertrofia de las amígdalas, se puede recurrir a la cirugía. Algunas opciones dentro de este campo son la cirugía de mandíbula, la extracción de tejido de la parte posterior de la boca, la abertura de cuello, la cirugía nasal, así como la destinada a remover las amígdalas, o los implantes de pequeñas barras de poliéster en el paladar blando para evitar colapsos.

Y es que al final la apnea del sueño es otro de los muchos motivos que pueden impedirte disfrutar de un buen descanso. Por ello, si tienes dificultades para conciliar el sueño, es importante acudir a un especialista y también, poner en práctica todo remedio que te pueda ayudar a dormir bien.

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