Diferencia entre un seguro de coche a terceros ampliado y un todo riesgo

La diferencia más importante entre un seguro de coche a terceros ampliado y un todo riesgo, es la cobertura de daños propios, incluida exclusivamente en la modalidad a todo riesgo. Con ella, la aseguradora asume los daños que sufra tu coche en caso de siniestro, incluso cuando tú seas el responsable del accidente o avería. Además, esta garantía tiene la particularidad de poder elegirse con o sin franquicia. Vamos a conocerla al detalle.

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La cobertura de daños propios del seguro a todo riesgo

Como decíamos, la gran diferencia o ventaja de disponer de un seguro a todo riesgo, es contar con la cobertura de daños propios. Pero, ¿en qué consiste?

Con los daños propios la compañía aseguradora se hace cargo de los daños que sufra tu coche como consecuencia de:

  • Vuelco, caída o choque con otros coches, personas, animales o cualquier otro objeto móvil o inmóvil. Aunque tú seas el culpable del siniestro. O dicho de otra forma, si provocas un accidente de tráfico, con un seguro a terceros no tienes cubiertos los daños que sufra tu propio vehículo, mientras que con el todo riesgo, gracias a esta cobertura, la aseguradora asume la reparación de los mismos.
  • Hundimientos de terrenos, carreteras, puentes o edificios, que al final son circunstancias que se escapan a tu control.
  • Vandalismo. Nunca esperas encontrar tu coche con abolladuras, una rueda pinchada o los cristales rotos, pero si ocurriera, no tienes que preocuparte por la reparación.
  • Y por último, esta cobertura también actúa en otras situaciones, como incendio, explosiones o caída de rayos.

Debemos añadir además, que si tu coche es declarado siniestro total y dispones de esta garantía, la compañía te indemnizará por el valor de adquisición de tu vehículo cuando la pérdida se produzca durante los dos primeros años desde su primera matriculación. Y a partir del tercero, se te indemnizará en base al valor venal.

En definitiva, con los daños propios te aseguras tener siempre protegido tu coche y cuando la reparación no sea posible, recibir una indemnización. Por ello, el todo riesgo es la protección más completa que puedes elegir para tu vehículo.

Daños propios, ¿con y sin franquicia?

A la hora de reparar los daños en tu coche, puedes elegir hacerlo con o sin franquicia. La franquicia responde a la cantidad de dinero que decides pagar tú en caso de reparación. Esta cantidad se decide previamente durante la contratación del seguro, es acordada con la aseguradora y será siempre la misma para cualquier daño. Vamos a verlo con un ejemplo:

Imagina que eliges tener franquicia por importe de 200€ y la reparación de tu vehículo cuesta 1.000 euros. Tú asumirás los 200€ acordados, mientras que la aseguradora pagará los 800€ restantes. Si el coste de la reparación es menos de 200€, tú pagarías la totalidad de la reparación. Es decir, que la compañía asume toda la diferencia una vez sobrepasada la cantidad fijada como franquicia.

Entonces, ¿qué ventajas tiene incluir franquicia en un seguro a todo riesgo? La franquicia está pensada para que puedas tener un seguro completo a un precio más accesible, y es que si la incluyes el precio de tu seguro a todo riesgo será significativamente más bajo. Por el contrario, si prefieres no incluirla, el coste del seguro será más elevado, pero a cambio sabrás que la aseguradora asume siempre el 100% de los costes de reparación.

¿Un seguro a terceros ampliado o un todo riesgo?

Te presentamos las dos modalidades al detalle.

Seguro de coche a terceros ampliado Seguro de coche a todo riesgo

Tres factores para decidirte entre el terceros ampliado o un todo riesgo

Más allá de la cobertura de daños propios, el seguro a terceros ampliado y el todo riesgo incluyen las mismas garantías, algunas de ellas muy importantes, como el incendio o el robo. Y por supuesto, ambas modalidades cubren también la responsabilidad civil, mediante la cual la aseguradora se hace cargo de los daños materiales y corporales que puedas causar a otras personas, cuando seas el culpable de un accidente.

Una vez conocidas las coberturas, ¿qué otros aspectos pueden ayudarte a decantarte por una modalidad u otra? A continuación, te dejo tres factores fundamentales para acertar en tu decisión:

  • Antigüedad de tu coche: si tu vehículo tiene ya algunos años o es de segunda mano, tu opción es el terceros ampliado. Y es que de cara a posibles indemnizaciones por siniestro total, no te compensa pagar por la máxima protección, ya que el valor venal de tu vehículo es bajo. Por otro lado, si tienes un coche nuevo o con pocos años de antigüedad, el todo riesgo sería la elección ideal.
  • ¿Conduces tu coche a diario?: a más uso, mayor probabilidad de sufrir una avería o accidente, y por tanto, mejor asegurarlo a todo riesgo. En caso de que lo uses mucho pero tu vehículo no sea completamente nuevo, te compensa el todo riesgo con franquicia, para tener la protección más completa a un precio más reducido.
  • Marca y modelo: los vehículos de gama alta por lo general utilizan materiales de calidad superior, lo que hace que en caso de reparación, los recambios tengan un coste elevado. Por ello, si conduces un coche de gama alta, elige el todo riesgo sin franquicia y despreocúpate de gastos.
 

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