< Volver a General

Buena fe

La buena fe se basa en la presunción de que las diferentes partes que intervienen en un contrato orientarán todas sus actuaciones conforme a los principios éticos y morales imperantes en su sociedad, es decir, actuarán buscando su beneficio, pero sin menoscabar los intereses de la otra parte de forma desleal, fraudulenta o ilegal.

La buena fe pasa por ser uno de los principios generales del derecho, ya que en toda relación contractual entre dos partes se debe presumir que ambas participarán en la negociación y el acuerdo final tomando como única referencia su conformidad expresa con las normas éticas y morales que imperan en su comunidad y que, por tanto, vienen convenientemente recogidas en su ordenamiento jurídico.

Dicho de otro modo, el comportamiento de ambas partes deberá presumirse en todo momento que estará basado en la honradez y la lealtad mutua.

¿Es necesario probar la existencia de buena fe en una relación contractual?

No, ya que, como se ha comentado anteriormente, se considerará inicialmente que toda relación entre dos o más intervinientes se basa en la existencia de buena fe conforme a lo que dictan las normas morales y éticas imperantes tanto a nivel social como legal.

En este sentido, en el caso de que una de las partes considere que sus derechos se han visto vulnerados por la presencia de mala fe o, incluso, dolo por parte del otro interviniente, será preciso que esta notifique su percepción a las autoridades jurídicas competentes, para que sean estas las que analicen los hechos y eleven una sentencia en un sentido u otro.

TÉRMINOS RELACIONADOS