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Beneficiario

El beneficiario de un seguro es la persona que, atendiendo a los datos, cláusulas y condiciones reflejadas en la póliza de seguro, aparece designada como receptora de los beneficios y garantías contemplados en ella, con independencia de que coincida o no con el tomador del seguro o, incluso, con la persona asegurada.
En el ámbito de los seguros es preciso diferenciar con claridad la existencia de varios perfiles o roles que se pueden contemplar en una póliza de seguros, en función de los derechos y deberes reflejados en el contrato de seguro para cada uno de ellos.

Así, en la formalización de cualquiera de las diferentes tipologías de seguro que tienes a tu disposición para incrementar tu protección o la de aquellas personas con las que te une una relación que justifica tu interés por dicha contratación, se establecerán las figuras de tomador del seguro, persona asegurada y persona beneficiaria. 

En el caso concreto de la figura de beneficiario, esta consideración se refiere a aquella persona, o personas, que disfrutarán de los beneficios y garantías asociadas a las condiciones y cláusulas contratadas en el seguro.

Es preciso aclarar que, atendiendo a nuestra legislación vigente en materia de seguros, estas figuras no tienen por qué recaer sobre una misma persona, hasta el punto de que en algunas tipologías de seguro deberán estar asociadas, forzosamente, a personas diferentes. 

¿En qué casos el beneficiario de un seguro no coincide con el tomador o la persona asegurada?

Las propias características de los distintos tipos de seguros existentes contemplan la posibilidad, o incluso la necesidad, de que la persona que se refleja como beneficiaria en una póliza de seguro no coincida con la que aparece como tomador del seguro o, en muchos supuestos, como persona asegurada.

En el primero de los casos, una persona puede decidir la contratación de un seguro, y responsabilizarse del pago de las cuotas asociadas a este, figurando por tanto como tomador del seguro, y que esta protección recaiga sobre otra persona diferente a ella, como puede ser su cónyuge o un hijo en el caso de un seguro de coche, o el conjunto de su núcleo familiar en un seguro de salud, por citar algunos ejemplos.

En cuanto a la relación entre persona asegurada y beneficiario, o beneficiarios, del seguro, si bien estas suelen coincidir en bastantes supuestos, existen otras tipologías en las que la propia concepción del seguro contempla una diferenciación forzosa entre ambos, como es el caso de un seguro de vida o un seguro de decesos.

Por tanto, en la formalización de un contrato de seguro será indispensable que tengas presente la existencia de estas tres figuras, y las características diferenciales de cada una de ellas, con el fin de establecer expresamente la coincidencia o diferenciación que consideres más adecuada en cada caso.

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