¿Qué es el bruxismo?

¿Qué es el bruxismo?
El bruxismo es el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes sin propósitos funcionales. Existen dos tipos de bruxismo: céntrico (apretar) y excéntrico (rechinar). El bruxismo puede ser diurno y nocturno; el primero es más apretador que rechinador y generalmente consciente; el nocturno puede manifestarse de ambas formas, es el más común y la mayoría de las veces, inconsciente y difícil de controlar.

¿A quién afecta?

Esta patología es muy frecuente tanto en adultos como en adolescentes, independientemente de sexo. Este fenómeno puede presentarse también durante la infancia, entre los 6 y 10 años, coincidiendo con la caída de los dientes de leche y la erupción de los permanentes.

¿Por qué se produce?

El estrés emocional es el principal desencadenante. Se ha observado que las personas que bruxan presentan niveles más altos de ansiedad.

Existen otros factores que pueden contribuir a su aparición como una maloclusión dentaria o debido a cuestiones genéticas.

¿Cómo saber si lo padezco?

El bruxismo es muy habitual en la sociedad actual debido al ritmo de vida que llevamos. Para detectarlo es crucial visitar al dentista.

En muchas personas el bruxismo no presenta síntomas, y por ello, desconocen que lo sufren. Otras son conscientes ya que se despiertan apretando, con dolor facial o su pareja detecta que al dormir hacen ruido con los dientes.

Los síntomas del bruxismo abarcan:

  • Dolor de cabeza, cara y cuello.

  • Dolor de la articulación temporomandibular que conecta el cráneo con la mandíbula.

  • Fracturas, fisuras y desgastes dentarios.

  • Retracción de las encías.

  • Sensibilidad en los dientes.

  • Hipertrofia de los músculos maseteros, los encargados de la masticación.

¿Cómo se trata el bruxismo?

img

Las férulas prefabricadas, de venta en comercios y farmacias, están desaconsejadas y pueden provocar problemas a nivel dental, muscular y articular.

Otras medidas que se pueden tomar son:

  • Aplicar calor húmedo o frío en el área dolorosa.

  • Seguir una dieta sin dolor, evitando alimentos duros.

  • Evitar masticar chicle.

  • Dormir las horas recomendadas y no hacerlo boca abajo.

  • Evitar la cafeína.

  • Realizar ejercicios de relajación.

  • Durante el día intentar colocar la lengua en el paladar, permitiendo que los dientes se separen ligeramente y los músculos se relajen.

  • Fisioterapia.

  • Ortodoncia.

  • Psicoterapia.

El bruxismo no es una enfermedad amenazadora, aunque puede resultar muy desagradable. Cambiar de hábitos, relajar la mandíbula, aprender a gestionar el estrés y seguir las indicaciones terapéuticas de tu dentista de confianza, te ayudarán sin duda a combatir esta patología.

 

Dra. Estefanía Flores Prieto
Clínica Dental de Caser en Móstoles
MÁSTER EN PRÓTESIS BUCOFACIAL Y OCLUSIÓN
Universidad Complutense de Madrid