Consejos para conservar los neumáticos

Estamos en carretera. Estamos sobre el asfalto. Nos llevan cuatro ruedas, o dos, o más, depende del vehículo. Y cada una de ellas lleva su abrigo, su forma de vestir definida en uno de los elementos más importantes para la conducción: los neumáticos. Una parte muy visible desde fuera, pero con una función que de forma errónea muchas veces pasa desapercibida. Y es que son nuestro único contacto con la carretera.

Son una pequeña superficie, en relación al resto del vehículo, pero con una gran responsabilidad. Pautan tu seguridad, tu comodidad y hasta si gastas más o menos en combustible. Son el escudo que absorbe todos los obstáculos del camino y sobre todo, los neumáticos son quienes responden y obedecen a tu manera de conducir. Por todo ello merecen ser cuidados, merecen tu atención. Y para que esto fluya sobre ruedas te lanzamos algunos consejos.

  • 1. Si están limpios, mejor: Claro que es imposible que brillen. Están siempre en el suelo y no, no nos referimos a pasarles el paño al final de cada viaje. Pero la lluvia, la nieve, el hielo, incluso las altas temperaturas del verano, acaban pasándole factura al dibujo y caucho en forma de desgaste y de una capa invisible que resta agarre. Por ello, es conveniente de vez en cuando pasarlos por agua y jabón, evitando el uso de productos químicos o disolventes.
  • 2. Revisa su presión y su profundidad: Es recomendable fijarnos en estos dos aspectos. El primero es la presión. Esta es fundamental tenerla controlada, de lo contrario nuestro neumático sufrirá un desgaste prematuro y sobre todo, perderemos control en la conducción. Una disminución en la presión puede estar provocada por perforaciones o simplemente, por el escape de aire de forma natural, por lo que es necesario revisarla mensualmente y con el neumático en frío.

    Y por otro lado, la profundidad. Debemos revisar el dibujo del neumático de forma regular para así asegurarnos un agarre y una tracción óptima. Deberemos cambiar el neumático cuando la profundidad se situé en torno a los 1,6 mm. Este concepto se hace vital sobre todo en situaciones de calzada mojada, pues cuanto mayor sea la profundidad del dibujo más agua sacará y menor será el riesgo de sufrir aquaplaning.
  • 3. Ojo con las válvulas Suena a componente mecánico y lo es. Pero no por ello debemos obviarlo. Las válvulas son protagonistas del correcto funcionamiento de los neumáticos aunque sean independientes de estos. Se trata de una pieza de goma que a velocidades altas puede agrietarse, tanto la válvula como sus tapones. Esto puede derivar en pérdida de estanqueidad y una mayor suciedad del neumático. Por ello, es positivo cambiarlas cada vez que pongamos un neumático nuevo.
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  • 4. Cambiar los neumáticos, ¿cuándo?: Resulta una obviedad que hay que cambiarlos, pero más discutido está el cuándo hacerlo. Por supuesto la mejor medida de cuidado cuando un neumático ya está muy deteriorado es la sustitución, pero sin embargo no existe un período concreto de duración del mismo. Su composición, a base de lonas y gomas, hace imprevisible el cálculo de vida exacto y esta dependerá de aspectos como el clima, las condiciones de la superficie o de almacenamiento. Aún así existen determinadas anomalías que nos pueden poner en la pista del cambio, como vibraciones o la pérdida de presión.

    Sea como sea, sí podemos recomendar que para no excedernos en el uso del neumático, es necesario visitar a un especialista de manera anual cuando nuestro vehículo tenga más de cinco años. Y es obligación cambiarlos sí o sí cuando tengan más de diez años de vida, aunque presenten un buen aspecto.

    Por último, puntualizar que los neumáticos nuevos o menos gastados deben ir en las ruedas traseras para así tener un mayor control del vehículo, sobre todo en superficies mojadas.
  • 5. No pierdas de vista los flancos: Es importante revisar con frecuencia los laterales. Un simple vistazo superficial nos servirá para asegurarnos de que estos no sufren cortes o desperfectos que puedan provocar un reventón cuando vayamos rápido.
  • 6. El equilibrado: Se trata de un aspecto al que debemos prestar suma atención cuando realicemos un cambio de neumáticos. Es fundamental mantenerlos equilibrados ya que nos librará de vibraciones. A su vez, protegerá la suspensión y la dirección del vehículo.
  • 7. Y tú, ¿cómo conduces?: No podemos pasar por alto la técnica de conducción. Esta tiene un enorme impacto en el deterioro de la banda de rodadura. Una conducción tranquila, con frenado progresivo y velocidad adecuada, favorece a la vida de nuestros neumáticos. Mientras que una conducción agresiva, con frenado brusco y una velocidad excesiva, derivan en un rendimiento negativo y una vida más corta.

    La diferencia entre un caso y otro puede ser el disfrutar de los mismos neumáticos durante el doble de kilómetros.
  • 8. Pon tus neumáticos a salvo: Hablamos de situaciones en las que el neumático no está en funcionamiento. Incluso cuando no está inflado, caso en el que está prohibido apilarlos durante largos períodos de tiempo y menos aun aplastarlos con objetos. A la hora de almacenarlos debemos tener en cuenta las siguientes consideraciones:
    • Tenlos en una zona seca y con ventilación. Aléjalos de la luz directa del sol o la lluvia.

    • Aunque sea algo obvio por el material de composición, ubícalos lejos de las llamas o elementos que puedan producir un chispeo, como por ejemplo, generadores de batería.

    • Que no tengan cerca objetos que puedan dañar su fisionomía, como formas puntiagudas o madera.

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