Cómo ahorrar siendo millennial

Nacieron con un móvil bajo el brazo. A caballo entre la impresión en papel y las pantallas portátiles. En España suponen más de 6 millones de personas y en 2025 serán algo más del 70% del activo laboral del mundo desarrollado. Estamos hablando de la Generación Millennial, de todas aquellas personas nacidas entre 1980 y el 2000, para los menos estrictos, y 1982 y 1995 para los más acotadores.

Una generación que al nacer se encontró con una España cuyo contexto político, social y económico era mucho mejor que el de sus padres. Y decimos al nacer, porque al alcanzar la edad adulta, las expectativas e ilusiones de muchos de ellos se toparon con la crisis de 2007, que los etiquetó como la generación perdida o el grupo de los sueños rotos.

Resultado actual: una tasa de paro juvenil del 37,5% y un sueldo medio de los menores de 25 años que no alcanza los 12.000 euros anuales. Una situación coloreada en tonos apagados pero que lejos de desvalorizar a los jóvenes, los está reforzando en otros valores, como la previsión y el ahorro. El retraso en la edad de jubilación, con una pensión previsiblemente insuficiente, y los proyectos a corto plazo, son las mayores razones por las que 3 de cada 4 millennials deciden guardar parte de su dinero.

Pero teniendo en cuenta las cifras laborales citadas, cabe preguntarse cuáles son las claves que sitúan al millennial dentro de la órbita del ahorro. La primera de ellas es un sistema de inversión cambiante. Nos referimos al nacimiento de planes automatizados pensados por y para ellos. Las entidades emisoras de este tipo de productos han entendido que estamos ante una generación digital, que siempre está conectada y cuyos teléfonos móviles son el mayor aliado. Por ello, han introducido el uso de las aplicaciones para facilitar el ahorro entre los más jóvenes. Y además han dotado a esas herramientas tecnológicas de unos parámetros que favorecen el alcanzar el objetivo gracias a la gestión pasiva.

Por otro lado, existe un alto grado de convencimiento del cuanto antes, mejor. Tanto para ese grupo que ahorra pensando en el corto plazo, como para el que es consciente del envejecimiento de las pensiones. Los millennials entienden el tiempo como un factor fundamental y aunque aspiran a aumentar las cifras destinadas al ahorro con el paso de los años, son conocedores de la importancia del más vale pronto y con poco, que tarde y con mucho.

Los navegadores juegan también un papel protagonista en el ahorro juvenil. Gracias al entorno web, los millennials cuentan con una herramienta potente para comparar precios de manera rápida y fácil. Todas las opciones aunadas en una sola pantalla. Así se decantan en la mayoría de los casos, sea cual sea el producto, por la opción más económica para ellos. En este sentido, podemos observar como progresivamente va creciendo el número de páginas web que se dedican a la comparativa de precios entre servicios.

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Sumamos otro tanto a internet con la posibilidad de consultar opiniones de diferentes usuarios antes de darle a “comprar”, lo que ha derivado en consumidores más conservadores y mejor informados. Es decir, conocen mejor los productos antes de adquirirlos.

Pero, ¡cuidado!, porque la red es un arma de doble filo, pues pone al alcance de un click y desde casa la posibilidad de realizar cualquier compra. La mentalidad del usuario determina la diferencia entre el ahorrador y el derrochador.

Y por último, lo que más motiva al millennial son las metas y objetivos. Un viaje con los amigos, unas entradas para un concierto, renovar el equipo de música o simplemente, asegurarse un futuro mejor que el presente, son el mayor de los alicientes para guardar parte del dinero. En definitiva, el corto o largo plazo pero con una desembocadura común: el ahorro.

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