Tengo 50 y no he preparado mi jubilación: que no cunda el pánico, aún estás a tiempo

25 noviembre 2025 Ahorro y futuro

Tras soplar las 50 velas, es normal sentir que el tiempo ha pasado demasiado rápido y que quizá no hayas aprovechado todas las oportunidades para ahorrar. Aun así, esta etapa también puede traer ciertos alivios o cambios en la economía familiar: en muchos casos las cargas financieras se estabilizan y los hijos, si los hay, van ganando autonomía. Esto puede abrir un pequeño margen para replantear prioridades y empezar a destinar más recursos a tu futuro financiero, incluso si todavía quedan cuotas por pagar o responsabilidades que atender.

Lo importante es que, al reducirse algunos gastos o simplemente al tener una visión más clara de tus necesidades reales, dispones de una base más sólida para planificar con tranquilidad la jubilación. No se trata de cumplir un ideal perfecto, sino de aprovechar el momento presente —con tus circunstancias reales— para construir un futuro económico más seguro.

¿Cómo planificar? Con productos y estrategias realistas

  • Planes de pensiones: las aportaciones reducen la base imponible del IRPF con un límite general de 1.500 euros al año para planes individuales. Una de las mejores opciones puede ser elegir un plan de pensiones que invierta con la filosofía de ciclo de vida donde con el paso del tiempo, y de forma automática, la inversión en renta variable va disminuyendo para ir consolidando esas ganancias del largo plazo en activos de renta fija y reducir el riesgo progresivamente a medida que se acerque tu jubilación.
  • Fondos de inversión: aportan mucha flexibilidad ya que, a diferencia de los planes de pensiones, puedes disponer del dinero cuando lo necesites y sin límite de aportaciones anuales. Existe una gran gama con diferentes estrategias de inversión para adaptarse al perfil de riesgo de cada persona y poder diversificar el ahorro.
  • Seguros de ahorro o PIAS: ayudan a ahorrar poco a poco y, si se convierten en una renta vitalicia tras un mínimo de cinco años, pueden tener ventajas fiscales. Tienen límites de aportación anuales, lo que te ayuda a mantener la disciplina.
  • Diversificar: siempre es importante combinar algo de riesgo moderado para buscar crecimiento, junto con productos estables que protejan el capital.

 

 

Contenidos relacionados:

Ver todos los contenidos