Cómo poner las cadenas de nieve al coche

Con la llegada del frío invernal y el desplome de las temperaturas, la nieve se abre paso en el marco climatológico. Un factor, que de aparecer copiosamente, puede ponernos en serias dificultades si nos encontramos con nuestro coche en carretera. Por ello, hoy os vamos a contar cómo poner las cadenas a vuestro vehículo, una maniobra en ocasiones desconocida o prejuzgada, pero que debemos saber ejecutar cuando el gris asfalto se tiñe de blanco.

Lo primero a tener en cuenta en este proceso es en qué ruedas debemos colocar las cadenas. En este sentido, la norma establece que las cadenas han de ser colocadas en las ruedas tractoras o motrices, es decir, si nuestro coche es de tracción delantera – caso común - irán colocadas en las ruedas delanteras. Si es de propulsión trasera, en las ruedas traseras, y si por ejemplo es un 4x4, es decir, tracción a las cuatro ruedas, habrá que colocarlas únicamente en las delanteras. Subrayar que esta regla se aplica por igual sea cual sea el tipo de cadena que estemos colocando a nuestro vehículo.

Lo que sí varía en función del tipo de cadena es el tiempo que nos llevará colocarla. Si tenemos unas cadenas clásicas, de eslabones de acero, podemos tardar unos 20 minutos, mientras que si tenemos unas de tela, no necesitaremos más de 10. La combinación de ambas, las conocidas como cadenas mixtas, tienen un cálculo de puesta en marcha de unos 12 minutos. Evidentemente, en todos estos tiempos también influye el factor práctica, por lo que es aconsejable probar a poner nuestras cadenas un día cualquiera, sin circular, a modo de ensayo. De esta forma, el día que nos encontremos en una situación real de nieve todo será más rápido. Ahora, vamos a conocer de manera pormenorizada cómo colocar cada tipo de cadena.

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Cadenas de nieve clásicas

Este modelo de cadena quizás sea la más complicada o farragosa de montar. Sin embargo, es la más eficaz.

  • El primer paso es estirar la cadena sobre una superficie, para asegurarnos de que no tengan ningún nudo ni esté enrollada en algún punto.
  • Posteriormente tenemos que estirar el cable de acero de la cadena pasándolo por detrás de la rueda y uniéndolo en sus dos extremos. De esta manera la cadena abrazará al neumático.
  • Después debemos estirar la banda de rodadura (los grilletes) sobre el neumático y unir sus dos ganchos con el extensor en la parte frontal de la rueda. Así tensaremos la cadena.
  • Por último, debemos avanzar con el vehículo unos centímetros para asegurarnos de que ningún eslabón queda atrapado.

Cadenas de tela

Sin lugar a dudas la más fácil de acoplar a la rueda. Pero antes de comenzar a montarlas, debemos desenrollar las fundas de nailon para asegurarnos de que las montamos en el sentido correcto y no al revés.

  • 1. Colocar la funda como si estuviéramos vistiendo al neumático. Es conveniente comenzar por la parte de arriba abarcando toda la banda en cuanto al anchor del neumático se refiere.
  • 2. Soltar freno para colocarla la funda en la parte del neumático que nos falte. Finalmente, con el rodaje se estirará sola.

Muy importante saber que este tipo de cadena se deteriora con facilidad en el momento que dejemos de estar sobre una superficie nevada o helada, por lo que es conveniente quitarla en cuanto salgamos de zonas de hielo o nieve.

Cadenas mixtas

La gran ventaja de la cadena mixta es que combina la facilidad del montaje de las cadenas de tela, con la eficacia de las cadenas tradicionales.

  • 1. Como en el primer caso, antes de nada hemos de estirar la cadena sobre el suelo para asegurarnos de que ningún eslabón de acero ha formado nudos. Recordar que este tipo de cadena cuenta con los propios eslabones de acero para la zona de rodadura, nailon para vestir al neumático y textil para cubrir la llanta.
  • 2. Colocar el cable de nailon, con forma de aro, por detrás de la rueda. De esta forma podremos ir extendiendo la cadena por la zona de rodadura.
  • 3. Deslizar un poco el coche para poder terminar de acoplar el nailon por la parte inferior del neumático. Los eslabones de acero se adaptan y se tensarán con el movimiento.

Ya con nuestras cadenas montadas, conviene recordar que no se debe circular a más de 50 km/h. También debemos evitar acelerones o frenar de forma brusca.

Una vez pasado el tramo de nieve es importante detener el vehículo y quitar las cadenas, de lo contrario, podríamos dañar seriamente nuestro neumático. Antes de guardarlas es aconsejable lavarlas y secarlas, pues se pueden dañar con la sal.

Y por último, si te acabas de comprar un coche, antes de usar tus cadenas de siempre asegúrate de que las medidas son válidas para las ruedas del nuevo vehículo. La medida de la rueda vendrá siempre indicada en el neumático. También debemos asegurarnos periódicamente de que nuestras cadenas siguen teniendo una homologación válida, de lo contrario, estaríamos poniendo en peligro nuestra propia seguridad.

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