08/02/2007
Caser ha presentado hoy las principales conclusiones del Primer Estudio Caser sobre Dependencia, dirigido a analizar la demanda de productos y servicios que generará la puesta en marcha de la Ley de Dependencia que ha entrado en vigor el uno de enero de 2007.
El estudio, que se basa en más de 2.300 entrevistas personales realizadas durante el segundo semestre de 2006, tiene en cuenta tanto a personas que ya dependen de otras para realizar algunas actividades – el 30% de los entrevistados- y a sus familiares como a la población en general. Así, sus conclusiones definen el cliente potencial de productos y servicios relacionados con la dependencia según segmentos objetivo y analiza su comportamiento de consumo. En grandes líneas, profundiza en dos mercados clave: el de las familias con dependientes y el de la población en general que nunca ha tenido contacto con la dependencia.
La población española y la dependencia
El 76% de la población española no sabe qué es exactamente la dependencia, y casi un 50% cree que el Estado ya cubre totalmente las situaciones de dependencia más graves. No obstante, una vez que conoce el tema, la mayoría, un 66%, se muestra preocupado por la posibilidad de que la edad le convierta en dependiente. Incluso un 43% considera comenzar a ahorrar para la dependencia. Este porcentaje se incrementaría en un 15% si este tipo de productos incluyese ventajas fiscales.
El precio será un elemento determinante para la contratación de seguros que cubran el riesgo de la dependencia. En este sentido, el 70% de los españoles descarta suscribir un seguro de estas características si la prima mensual supera los 50 euros.
Retrato robot de la dependencia
El 60% de las familias con dependientes no asocia su circunstancia personal a la dependencia. La situación se agrava en zonas rurales.
La dependencia está principalmente relacionada con las mujeres en la tercera edad: casi el 70% de las personas que necesitan la ayuda de otras tiene más de 65 años y poco menos del 65% son mujeres. Es lo que ya comienza a denominarse como el fenómeno ? abuela boom?.
La alimentación es la incapacidad más extendida entre los dependientes. De ellos, el 68% necesita la ayuda de otros para comer. Además, las limitaciones psíquicas – alzheimer, demencia senil u otras- están presentes en más del 30% de los casos de dependencia.
En referencia a la ayuda domiciliaria, llega casi al 70% en las zonas urbanas. Este tipo de asistencia externa se refiere tanto a aquella que procuran los familiares como otras personas ajenas a la familia. Los dependientes ingresados en residencias, el 16%, son minoría. Según el estudio, tres cuartas partes de los encuestados rechazan el internamiento en una residencia por motivos culturales antes que por motivos económicos. A la hora de afrontar los gastos de la residencia, el patrimonio del dependiente interviene total o parcialmente en un 95% de los casos.
Resulta significativo señalar el desconocimiento que en general tienen los afectados sobre las ayudas que proyecta el Gobierno y sobre la creación del Sistema para la Autonomía y la Atención a la Dependencia (SAAD) ya que el 82% afirmó no estar al tanto de estas ayudas.
Por último, y en referencia a los instrumentos financieros disponibles para financiar los gastos que genera la dependencia, existe mayor conocimiento de las rentas vitalicias que de la hipoteca inversa. Las personas dependientes muestran en general interés por las hipotecas inversas aunque para muchos constituya un freno la sensación de pérdida de la vivienda, cuando una de sus principales características es precisamente que el beneficiario mantiene su titularidad.
Primer Estudio Caser sobre Dependencia
Estos resultados forman parte del estudio que ha elaborado Caser para conocer con detalle el mercado de la dependencia desde el punto de vista del sector privado. Se trata del primero que ofrece conclusiones sobre su mercado potencial. El objetivo del estudio es ayudar a las entidades financieras y aseguradoras a diseñar, comunicar y distribuir eficazmente su oferta de productos y servicios para la dependencia, una vez que el sistema público concrete su alcance.
Sobre Caser:
Caser, la tercera aseguradora en España, acumuló hasta septiembre de 2006 1.329 millones de euros en primas. La entidad cerró 2005 con un beneficio de 29,9 millones de euros (+69,9%), 1.895 millones de euros en primas y 4,6 millones de pólizas. Los productos de Caser ofrecen aseguramiento en todos los ramos y se comercializan en más de 20.000 puntos de venta en España.
En 2004 adquiere Metroces y crea Caser Residencial, una de las principales empresas privadas del mercado de la tercera edad con más de 1.500 plazas en diez residencias en España.
La actividad de Caser se distingue por la orientación de su actividad al cliente, la calidad de su servicio y el alcance de sus canales de distribución.
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